ÓRGANO MAYOR

José Antonio Morón (instrumento) y Alonso Sierra (caja)

1782 con reformas posteriores

Cancel de la puerta principal

Obra restaurada por la Junta de Andalucía en 1988

El momento de cierto esplendor que vivía la institución hacia el último tercio del siglo XVIII llevó a su cabildo a plantearse la construcción de un órgano, ya que el antiguo se encontraba prácticamente destruido y “no se tañe con el”. En el cabildo celebrado el 18 de julio de 1777 se acordó que el maestro fray José Echevarría, organero de la catedral de Sevilla, que había venido para reparar el órgano antiguo, presentara el proyecto de un instrumento nuevo, de “los de maior esplendor y manificensia, y quasi como los de la cathedl. de Sevilla”. A la postre, según pudo documentar Manuel Rodríguez-Buzón Calle con las inscripciones localizas en los secretos del órgano, no fue realizado por Echevarría. En ellas se informa que: “Para Onrra y Gloria de Dios lo hizo Dn. Josef Anton. Morón en Sevilla año de 1782. Siendo Maiordomo de Fábrica Dn. Martín Navarro”. Había presentado previamente un proyecto de restauración el 3 de abril de 1782, que prácticamente suponía hacer de nuevo el órgano. A la postre en septiembre del año siguiente ya estaba colocado en el coro el nuevo instrumento. La caja barroca la hizo el “maestro de tallista” Alonso Sierra. Hacía 1850 el órgano se amplió con un nuevo cuerpo a cada lado y varios elementos de corte neoclásico. El artífice de la reforma probablemente fuera Antonio Pilat.

Ya en el siglo XX, a instancias de Manuel Rodríguez- Buzón Calle, el complejo colegial sufrió una profunda restauración, que fue realizada por el arquitecto Rafael Manzano Martos. En aquella ocasión se desmontó el coro, lo que trajo consigo su destrucción, el desmantelamiento del altar de las reliquias y la capilla de San José que tenía anexas y el realojo en otros ámbitos del templo de la capilla del Cristo de la Misericordia, la sillería y el órgano. El propio arquitecto Rafael Manzano realizó un proyecto para la reubicación del órgano en uno de los laterales del presbiterio. Para ello solo se utilizarían los cinco cuerpos centrales de la fachada principal y se suprimirían la caja y los laterales, los dos cuerpos ampliados y la fachada trasera. Entonces se propuso que, para adecuarlo a la terminación del retablo mayor, se dorara el frente que se iba a conservar. Aunque la solución propuesta fue muy discutida y el proyecto no se llevó a efecto, sí se realizaron algunas de las actuaciones previstas: la maquinaria fue restaurada por los organeros Azpiazu-Altuna y se doró la parte de su fachada que se pensaba utilizar. El instrumento quedó desmontado hasta que en 1988 fue recompuesto por la Junta de Andalucía. Cuando asumió el proyecto la administración pública el frente dorado y el resto de la caja se encontraban incompletos, muy despiezados y deteriorados. Fue entonces cuando se planteó el lugar donde habría de situarse. Finalmente se optó por realojarlo a los pies de la iglesia, sobre el cancel barroco de la puerta que para ello fue ampliado y se le hizo una tribuna. Además se amplió la caja del órgano utilizando las paredes originales cuyos elementos se pudieron localizar completos. Los laterales se doraron, para adecuarlos a los ya existentes, mientras que el fondo quedó pintado.

Fuente: MORENO DE SOTO, Pedro Jaime: “La organería barroca de Osuna”, Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, n.º 18 (2016), pp. 89-91.