PÚLPITOS

Miguel Rejano y Nicolás García

1773-1776

Mármol de distintos colores y alabastro

 

En 1769 el vicario Martín Navarro, como mayordomo de Fábrica de la Colegiata y siguiendo el mandato episcopal, encargó al cantero Miguel Rejano la construcción de dos púlpitos de mármoles de diversos colores. Finalmente fueron realizados entre 1773 y 1776. El elevadísimo coste que supuso su ejecución (68.000 reales) desencadenó una profunda crisis entre el visitador general del Arzobispado y el vicario hasta el extremo de paralizarse la obra y obligarle a la aprobación previa de sus proyectos por parte de una comisión de canónigos de la Colegiata. Esta situación generó un pleito entre los dos responsables eclesiástico, cuya documentación nos ha permitido conocer con detalles el proceso. No obstante, este excesivo gasto puede estar justificado por la envergadura de los pulpitos, por la cantidad de mármol usado y por su compleja gestión: jornales del maestro cantero, oficiales (canteros, bruñidores y cortadores o serradores) y peones; el alquiler de bagajes para buscar la piedra; la extracción de los mármoles de las canteras de Estepa, Pruna, Morón, Osuna y Córdoba; su transporte al taller instalado cerca del templo; la talla de las piedras; las obras de albañilería para hacer la cimentación (dirigidas por el alarife de la ciudad Sebastián Fernández Vileila) y su colocación.

En estos púlpitos se usaron mármoles de diversos colores y procedencia: rojo de Morón de la Frontera, negro y otros colores sin especificar de Osuna (canteras de la zona de Castellar y del Cortijo de Topete Cano), encarnada de Estepa y otras de Pruna, Caños Santos y Córdoba.

Están compuestos de dos partes diferenciadas: el púlpito y el cuerpo de escalera con su amplio espacio de la meseta superior. El púlpito tiene forma de cáliz que combina sus tres partes bien diferenciadas con distintos colores: el pie de gris oscuro y negro, el pedestal de color melado y rojo/rosáceo y el vaso de mayor riqueza cromática en el que se han utilizado el gris claro con el rojo/rosáceo y negro mencionados. Los vasos de los púlpitos, realizados con mármol de Morón que sacó el cantero Francisco Muñoz con sus oficiales, están decorados con cuatro esculturas de alabastro cada uno. Las ocho esculturas (Evangelistas y los Padres de la Iglesia), que poseen una sencilla decoración dorada y una discreta calidad, fueron talladas por Nicolás García. En el cuerpo de escalera se repiten el mármol rojo / rosáceo, el gris claro y el melado. Todos los mármoles están veteados de blanco, menos la piedra melada que tiene vetas oscuras. Esta riqueza cromática se combina con las distintas formas que tienen los elementos estructurales y decorativos. El artista diseñó estos púlpitos con un variado repertorio de formas, volutas, perfiles mixtilíneos, estrangulamientos, doblamiento de molduras, conchas, etc. Dentro de la estética del barroco final estos dos púlpitos son dos esplendidas obras de arte de gran riqueza compositiva y suntuosidad.

Fuente: ROMERO TORRES, José Luis “El escultor Fernando Ortiz, Osuna y las canteras barrocas”, Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, n.º 11 (2009), pp. 78-79.