RETABLO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Antonio Palomo Páez de Cañete (retablo) Diego Márquez (escultura de la imagen titular)

1771-1772

Capilla de la Inmaculada Concepción

El retablo de la Inmaculada Concepción fue costeado en 1771 por el VIII Duque de Osuna y se doró al año siguiente. Por su similitud con retablo de la Virgen de los Dolores de la iglesia de Santa Eufemia, que fue construido el mismo año, Jesús Romero Benítez lo atribuye al arquitecto de retablos Antonio Palomo Páez de Cañete, el gran maestro del retablo plenamente rococó en Antequera. En ambos aparece un mismo modelo de estípite y, jalonando la amplia hornacina, las columnas corintias de fuste liso y enjaezado con decoración rococó, lo que en el vocabulario de la época llamaban ‘juguetes’, y que no eran otra cosa que elementos ornamentales sacados del vocabulario chinesco de origen galo. Según Romero Benítez, la mano del retablista antequerano parece estar detrás también del penacho del retablo mayor que se hizo cuando en 1761 se retomó la idea de concluirlo. Ambas obras se incluirían dentro de la primera época del artista. En cuanto a la imagen titular del retablo de la Inmaculada Concepción, Romero Benítez considera que es obra del escultor Diego Márquez. Algunos detalles técnicos y torpezas compositivas podrían sugerir la intervención de su hijo Miguel, con quien compartió trabajo durante muchos años y quedó al frente del taller la producción a la muerte del padre. Ciertos grafismos como la artificiosidad y amaneramiento de algunos de los paños recuerdan incluso a la obra de Andrés de Carvajal.

Esta serie de compromisos en Osuna debieron tener aceptación y le facilitaron otras contrataciones. De inmediato se le encargó el retablo mayor de la iglesia del Espíritu Santo, que ya estaba instalado en agosto de 1772. En las esculturas de San Agustín y San Blas que se encuentran situadas en las calles laterales se ha identifico también la mano de Diego Márquez. Esta obra ha sido documentada por Francisco Ledesma Gámez. En la iglesia parroquial de Consolación se conserva un pequeño retablo con la imagen de San Isidro que debió salir también de los talleres Antonio Palomo en torno a la década de los años setenta del siglo XVIII. El gran siglo de los retablos mayores de Osuna se cerró con el de la iglesia del monasterio de San Pedro, que el profesor Francisco Herrera atribuye al tallista antequerano. Al igual que Romero Benítez, que lo vincula a la última etapa de su producción. En el ático se aloja la escultura sedente del titular del templo, que nos remite a la maestría del escultor Diego Márquez. Tendríamos pues en Osuna varias obras en las El ático se remata con un penacho con el relieve de la tiara pontificia del titular del templo. Aloja en su interior la escultura sedente del santo Apóstol, que nos remite a la maestría del escultor Diego Márquez. Tendríamos pues en Osuna varias obras en las que trabajaron ambos artistas antequeranos.

Fuente. MORENO DE SOTO, Pedro Jaime: «Retablos y esculturas», Fvga Mundi. Clausuras de Osuna. I. El monasterio carmelita de San Pedro, Pedro Jaime Moreno de Soto (ed.), Patronato de Arte y Amigos de los Museos de Osuna, Osuna, 2014, pp. 172-182; “Esculturas y retablos antequeranos en el patrimonio artístico de Osuna”, Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, n.º 16 (2014), pp. 110-113.

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